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Improbables: el libro sobre los juegos del destino


La escritora Vicky Nizri y la pintora Marianela de la Hoz se encontraron en el abismo blanco de la hoja desnuda y decidieron llenarla. Letras y trazos fueron configurando una larga historia donde el corazón se abre y queda a flor de piel. Su adorable creación es Improbables, editado por Acapulco, un bello espécimen literario que nos recuerda quienes somos, en realidad.

Nuestro encuentro fue fortuito. Tomaba mi cerveza mientras hojeada su libro. Ella se acercó y me preguntó por su libro. Es mío, aunque sea tuyo. Parece ser que el destino me tenía preparado un encuentro con la escritora y la pintora que a dueto presentaron en la CDMX su última exquisita obra “Los Improbables”.

Al platicar con la escritora Vicky Nizri, nos fuimos embarcando a una tormenta sin nombre. Sus enormes ojos me decían todo. Ese dolor que captan los artistas ante las injusticias comunes, las del día a día. Fueron las propias coincidencias invisibles las que acercaron a la escritora con Marianela. Ese choque entre mujeres fuertes fue lo suficientemente poderoso para generar una nueva amistad, una tan intensa que tiempo después quedaría plasmada en este libro.

Marianela de la Hoz, la pintora, por su parte tenia una llama en los ojos. Un fuego incandescente de quien es capaz de inmolarse en cada obra. Capaz de abandonar la seguridad de la rutina oficinista para emprender cual capitana contra la tormenta de la incertidumbre. Nadie sabe a donde lo llevaría su viaje, ni ella, creo. Pero en el camino de la bruma encontró a Vicky y esa amistad abrió un camino de letras y pinturas que se entrelazan.

En cada pagina de Los Improbables existe amor. Amor y dolor. Porque si bien la obra de arte nos redime, para llegar a ella hubo una inversión de tiempo, dinero, esfuerzo, sangre sudor. A eso se huele en “Improbables”, donde cada pasaje tiene algo de desgarrador. Donde cada página es mi duelo por el mundo que olvida, que mata a las mujeres y las desaparece.

Eso fue lo que encontré en los ojos de Vicky, y por dentro lloré con ella. Mi lágrima manchó la tinta del libro que finalmente se convirtió en mío; un gran tesoro de la literatura, de la pintura, de la colaboración artística, del gran amor y la amistad entre artistas y de su esfuerzo de compartir algo de enorme calidad en México.

Viko Lukániko

Viko es norteño. Ama la cerveza altamente lupulosa y la vida al máximo. En la mañana gusta de bailar hasta saciarse, siempre acompañado de una buena taza de café.

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