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Manhattan, debo confesar que te engaño con Brooklyn


Cuando llegué a Nueva York siempre quise vivir en Manhattan, era mi idea como periodista, esa vibra que sólo se encuentra en la ciudad más activa, más urbana y a la vez estresante, como si todo fuera a prisa, ni un segundo de calma. Es excitante estar entre los edificios y calles caminando bajo las luces a cualquier hora, pues la ciudad en efecto, nunca duerme.

residencia en Brooklyn

Hace ocho meses me mudé a Brooklyn, y pese a que me dolió el cambio, pues estaba enamorada de la ciudad, debo confesar que la engaño con Williamsburg, área específica de Brooklyn en la que vivo. Estoy súper cerca de Manhattan y a la vez alejada lo suficiente como para llegar a hacer un poco vida de barrio; mis compras y descansar sin tanto ruido por las noches, sin tanta basura y al llegar a mi parada de metro y caminar a casa, no encontrarme con el tumulto de gente en las calles, sólo los locales que están haciendo sus compras nocturnas o que van a los bares de la zona.

Simplemente de camino a mi casa paso por una tienda vintage, un tattoo place y unas clases de pintura byob (bring your own beverage) mientras pintan sobre óleo a las 9 de la noche pacíficamente, así que diario me asomo a ver que están pintando, me meto a la tienda vintage de vez en cuando a ver qué novedad encuentro y ya van más de tres veces que pregunto cuanto me cuesta un tatuaje pues estoy tentada a hacerlo pero sigo sin decidirme. Vivir aquí es increíble, pero también se batalla demasiado algunas veces. Por eso te comparto:

17 problemas que sólo los Brooklyneros entendemos.

1. Cuando tus amigos de Manhattan te mandan un mensaje, “Hey, te veo en 20 minutos en Upper East Side”… Sabemos que llegaremos en una hora si bien nos va. En resumen, siempre llegas tarde a todos lados.

2. Si el L no sirve, tu vida está acabada.

3. No hay manera de ir de Williamsburg a Flatbush, es decir, otras partes de Brooklyn. Tienes que subir a Manhattan y volver a bajar… todo un caos, pues en la linea G no se puede confiar.

4. No encuentras bagel shops, ni supermercados/delis baratos.

5. Todos los días ir a trabajar a Manahttan es una pesadilla, envidias a tus amigos que caminan o van en bici al suyo. Incluso los que van en camión.

6. El camino en metro es terrible porque además siempre va lleno y te toca parado SI O SI

7. Olvídate de parar en Macys o Century 21 saliendo del trabajo, solo tienes tiendas caras de ropa vintage.

8. Las paradas tienen los nombres más raros del universo.

9. Tu amado Trader Joes se queda en Manhattan para siempre.

10. Y sí, la última parada es Bowling Green…

11. Cada vez que vienen visitas o alguien pregunta donde vives, les explicas lo de siempre, “si, si es seguro”, “no pasa nada, solo son dos paradas a Manhattan”. En fin, convencerlos de que es lo mismo y hasta más cool que Manhattan es un problema.

12. La renta es igual o mas cara que en Manhattan en ciertas zonas.

13. Tu casa siempre es la de las reuniones, pues es la más grande.

14. Tanto silencio asusta.

15. Demasiadas cafeterías y restaurantes cool para escoger.

16.  Gastas más en uber y lifts que en la renta.

17. Tus vecinos, landlord y roomates son hípsters, raros o artísticos.

Hasta ahora Brooklyn ha sido un lugar donde he encontrado otro tipo de inspiración. En Manhattan escribía sobre amor y cómo te rompe el corazón la misma ciudad. Aquí es la parte de la recuperación, donde siento seguridad y donde sé, que eventualmente me guiará hacia el camino correcto. Creo que es fundamental conocer ambas partes, pues las dos tienen magia y pros y contras como cualquier lugar. No me gustaría que me dieran a escoger uno de los dos, pues ambos son parte fundamental de la vida en Nueva York.

Lee otros artículos de María Lavalle en su blog From35thStreet.

María Lavalle

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