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Tag: Escritores mexicanos

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Sobras Completas: escritos de carne y hueso


Sobre la mesa se encuentra la reseña al libro recién horneado “Sobras Completas, escritos de carne y hueso” de Antonio Calera-Grobet. Un fuerte banquete  de carnes rojas para pensar profundo y digerir a gusto sobre la comida; su acto divino, la poesía que lo envuelve en la gama de sabores, y la insurgencia por defender las tradiciones que nos permitan mantener la gracia y el placer de una glotona comunión entre amigos.

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Tiempos de Furia: el espiral que se anuda


“Padre Furia, debo largarme pronto, porque empiezo a soñar con navíos vagabundos, como tú también lo hacías.”

Mi primer encuentro con Adán Medellín fue con El Canto Circular. De su frío melancólico nace un vaho denso, que cuando lo exhalas, te arranca una raíz y te deja un pedazo de tierra abandonado, una fosa común para los sueños imposibles.  Mi dealer comentó de una nueva entrega: Tiempos de Furia.

Acepté leer la radiografía de la familia Furia, y mi amigo me prestó su copia. El arponazo  fue rápido y letal. En menos de un día recorrí los retorcidos caminos de la ira, el incesto, rencor, psicosis, amor enfermo y muerte.  J. Furia, el patriarca. Sus hijos: Alonso, Martín, Arturo y Sofía; los nietos: Gabino, Sergio, Sabina, Martín hijo, Daniel y Héctor Furia. Y los lugares donde la herencia se diluye y desvanece, los bisnietos: Mauro, Clara, Andrés y Diego. La genealogía patológica. Todos ellos son los apóstoles de aquellos demonios, que en la intimidad insomne de nuestras nocturnas paredes no nos dejan dormir. Fue un gancho de carnicero en mi cerebro, mi esternón.

tiempos de furia adan medellin

La derrota es la línea que cruza esta novela hecha de cuentos. La derrota afilada contra nuestros errores, nuestra familia, nuestra inalcanzable redención, donde el destino es una maldición anunciada.

La tinta de este libro es sangre gangrenada, músculo putrefacto,  su autor, un perito forense.  Es un trozo de carne cubierto de rocío al sol, acordeón de moscas. Un canto ebrio de cicuta de una costilla a otra. Corta, inspecciona, ve de cerca las lesiones atroces, sin conmoverse. Su trabajo no es vendernos la tragedia, solo darnos los hechos en toda su crudeza, con un realismo feroz, para nosotros juzgar el origen del crimen. Él no se inmuta, detallando heridas aprendes a no trastornarte por ellas.

La semilla de los Furia es un hombre con una herida mortal, agonizando, lo observas esperando su muerte, tapándote la mitad del rostro con un pañuelo.  Medellín no uso guantes ni cubreboca.  La precisión casi médica de la narración la lleva a niveles escalofriantes. Su bisturí, un cuchillo ritual, me metió un tajo.  Minucioso, nos revela nuestra naturaleza, que somos carne sangrante y efímera.

Después de leerlo, termine comprando cinco ejemplares, porque esas palabras son llaga y exorcismo. Si tiene una historia familiar tormentosa, léalo con discreción, porque le abrirá de una patada su caja de Pandora personal y hará temblar los más íntimos cerrojos de sus válvulas cardiacas. Es un doloroso golpe de hacha en el pecho.

niebla tabares

“Lo confieso, Padre, no sé si podré soportarlo, no sé si esta carne me alcance y no es por cobardía (…) Pero Padre, lo confieso aunque Tú lo sabes (…) la sangre resbala fácil en las manos, se diluye en el agua (…) Acuérdate que dejaste a tu Hijo solo, y Él fue crucificado y muerto y ascendió a los Cielos y para nacer debió haber gran muerte, y Raquel lloró endechas por sus hijos.” En su febril mística Martín hijo habla con Dios o el padre, para él, como para muchos, ambas figuras son espejos uno del otro, el mismo juez y verdugo.

No esperen una crónica gore y escandalosa, la literatura de Adán Medellín tiene una gélida elegancia que, a pesar de ser un joven autor, es una parte ya madura y característica de su obra. Su prosa sobria contrasta el salvaje silencio que se vive entre Noreste y Tabares, infiernos seminales de la estirpe Furia. Habla de una violencia implícita, velada, aquella que en toda familia existe en sus rincones llenos de polvo, donde el brillo de unos ojos de perro negro nos observan. Es un libro muy cercano, demasiado para algunos de nosotros.

Tiempos de Furia es un puño bajando por la garganta, aprieta tus vísceras y jala.  Si quieren una narrativa que les provoque una colisión entre el corazón y el estómago, este es su libro.

“Soy el hombre que dispara por la espalda, el que incendia su casa en silencio. Soy el héroe.” Mauro Furia.

Por: Penélope Rascón

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